ACTIVIDAD DE PRÁCTICA Y ANÁLISIS
NUM.5
Video sobre el Centro de segunda
oportunidad de Tomillo
Unos de los oficios más bonitos
que pueda haber, a mi parecer, es el de docente. Además de representar un pilar para una
sociedad mejor, el oficio de docente requiere además de conocimientos,
habilidades personales que no siempre se puedan adquirir. Y, si a mayores es
profesor de un centro de segunda oportunidad, pues aquí le digo
“chapeau!”.
Los centros de segunda
oportunidad necesitan a gente cualificada y formada como educadores
especializados, y tienen una misión: sacar a unos chicos que se perdieron en el
camino de la educación y en situación de
exclusión social, ayudándoles a que salgan por sí solos. Quieren llegar a la
equidad, dando más a los que tienen menos. Para ello, tienen unas directrices
muy definidas: se centran en el individuo por encima de lo académico, les
facilitan una formación alternativa, trabajan su autoestima, motivándolos, impulsándolos
a soñar y a creer en ellos mismos y en su futuro. Les ayudan a que ellos mismos
recuperen su vida, construyendo un proyecto de trabajo realista, abriéndoles
los ojos sobre las oportunidades que se les puede brindar, si ellos quieren. Se
les motiva a salir de su situación, premiándoles con prácticas de empresa. Se
les remunera por estar en el centro. Se
les pasa valores, no tanto conocimientos, aunque no se imparte todo el temario.
“Formamos a personas, no a ladrones”, les recuerda una de las educadoras. Por otra
parte, cada uno de los miembros del equipo docente se compromete a olvidar el pasado de los chicos para darles
esperanzas para el futuro, e intentan
devolverles sus capacidades íntegras. La relación alumno/profe es muy cercana,
aunque los educadores tienen autoridad para guiarlos y castigarlos si hace
falta. Unas de las pauta es, sin embargo, escucharlos.
Esta labor de docente-educador en
este tipo de centro, es compleja y necesita para desempeñarla adecuadamente vocación de educador además de una sólida
formación y equilibrio de uno mismo.
La verdad de que si me veo
desempeñar este oficio me deja dubitativa, y me hace reflexionar entre el
“quiero” y el “puedo”. Personalmente, me encantaría tener capacidad para eso,
me parece muy bonito y más, una gran obra la de sacar a esos chicos de sus
situaciones. Es como ayudarles a renacer. Pero no creo que yo tenga la
formación para eso, ni, de momento el carisma. Puede que algún día…mientras, los
reportajes como este me pueden ayudar como docente de segundaria, a redoblar de
atención y precaución ante chicos como ellos que indudablemente pasarán por mi
aula.
Espero que llegues a verte capaz de formar parte de esta esperiencia. ¡Tú puedes!
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