lunes, 19 de octubre de 2015

ACTIVIDAD DE PRÁCTICA Y ANÁLISIS NUM.5



ACTIVIDAD DE PRÁCTICA Y ANÁLISIS NUM.5

Video sobre el Centro de segunda oportunidad de Tomillo
Unos de los oficios más bonitos que pueda haber, a mi parecer, es el de docente.  Además de representar un pilar para una sociedad mejor, el oficio de docente requiere además de conocimientos, habilidades personales que no siempre se puedan adquirir. Y, si a mayores es profesor de un centro de segunda oportunidad, pues aquí le digo “chapeau!”. 
Los centros de segunda oportunidad necesitan a gente cualificada y formada como educadores especializados, y tienen una misión: sacar a unos chicos que se perdieron en el camino de la educación  y en situación de exclusión social, ayudándoles a que salgan por sí solos. Quieren llegar a la equidad, dando más a los que tienen menos. Para ello, tienen unas directrices muy definidas: se centran en el individuo por encima de lo académico, les facilitan una formación alternativa, trabajan su autoestima, motivándolos, impulsándolos a soñar y a creer en ellos mismos y en su futuro. Les ayudan a que ellos mismos recuperen su vida, construyendo un proyecto de trabajo realista, abriéndoles los ojos sobre las oportunidades que se les puede brindar, si ellos quieren. Se les motiva a salir de su situación, premiándoles con prácticas de empresa. Se les remunera por estar en el centro.  Se les pasa valores, no tanto conocimientos, aunque no se imparte todo el temario. “Formamos a personas, no a ladrones”,  les recuerda una de las educadoras. Por otra parte, cada uno de los miembros del equipo docente se compromete  a olvidar el pasado de los chicos para darles esperanzas para el futuro,  e intentan devolverles sus capacidades íntegras. La relación alumno/profe es muy cercana, aunque los educadores tienen autoridad para guiarlos y castigarlos si hace falta. Unas de las pauta es, sin embargo, escucharlos.
Esta labor de docente-educador en este tipo de centro, es compleja y necesita para desempeñarla adecuadamente  vocación de educador además de una sólida formación y equilibrio de uno mismo.
La verdad de que si me veo desempeñar este oficio me deja dubitativa, y me hace reflexionar entre el “quiero” y el “puedo”. Personalmente, me encantaría tener capacidad para eso, me parece muy bonito y más, una gran obra la de sacar a esos chicos de sus situaciones. Es como ayudarles a renacer. Pero no creo que yo tenga la formación para eso, ni, de momento el carisma. Puede que algún día…mientras, los reportajes como este me pueden ayudar como docente de segundaria, a redoblar de atención y precaución ante chicos como ellos que indudablemente pasarán por mi aula.






1 comentario:

  1. Espero que llegues a verte capaz de formar parte de esta esperiencia. ¡Tú puedes!

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